Opio del pueblo o bien válvula de escape
El poder tiene la forma de enajenar las masas, lo que bien puede denominarse como el opio del pueblo.
Existen dos grandes exponentes de lo que puede denominarse como el opio del pueblo, es las religiones por un lado, así como también el fútbol por otro.
Cuando no hay satisfacción, y ni si quiera se acepta el que se pueda ser libre pensador, entonces solo queda buscar la válvula de escape.
Obviamente, es innato en mí lo de pensar, de ahí que como válvula de escape, para mí no pueda ser lo religioso, al considerarlo malévolo, y por lo tanto sea el fútbol lo que se convierte en mí válvula de escape.
Lógicamente, en circunstancias donde no impere la insatisfacción, el fútbol tan solo será un divertimento con el que se disfruta sin más.
Durante muchos años, habido gente que ignoraba por completo el hecho de que fuese futbolero, ya que lo prioritario eran las cosas importantes, pero con la insatisfacción, se da la imperiosa necesidad de tener una válvula de escape, para mitigar la situación que se produce.
Ni que decir tiene que la válvula de escape, aun estando representada por la temática futbolera, no es menos cierto que se da un componente que emana de lo cultural, que hace llegar a aceptar la situación sin más, y entonces se produce aquello que no es que sea estrictamente futbolero, sino más bien de boxeo, al tener la percepción de haber tirado la toalla.
Lo aquí expuesto es consecuencia directa del hecho de que tengo por costumbre pensar, de analizar los pormenores de la cuestión, hacerme preguntas, preguntas que mayoritariamente no tienen respuesta.
Evidentemente, no dejaré de pensar, se puede dejar el tabaco, pero es imposible ir contra aquello que es intrínsicamente propio de uno mismo.
En ocasiones, me pregunto cuando es cobardía o valentía, y lo cierto es que no tengo ni idea, solo sé, que pienso, luego existo, a no ser que sea una mera ilusión que altera la realidad.
El pensar te hace libre, pero la ignorancia te da la sensación de felicidad.
